Tamarindos!!!
Sí. He extrañado la comida mexicana. En la medida de lo posible me hago algunos antojitos y acompaño mis platillos con alguna salsita, tortillita o, por qué no, un arrocito a la mexicana. Además me he podido dar el tiempo de preparar en ocasiones delicias como una tinga poblana, mole, etc. Pero al mismo tiempo he recibido ocasionalmente productos de alta calidad listos para ser devorados (léase: latitas de frijolitos de La Sierra).
Es famosa la pena que espera a todo "masiosare"* con nuestra comida: Moctezuma cobra su cuota. Pero por experiencia propia y lo que me han contado, a los mexicanos que llevamos tiempo fuera de casa y que no hemos mantenido acostumbrada a la tripa a los rigores de la comida, Moctezuma también se la cobra con nosotros. No es que haya ido a México de contrabando, pero esas ocasionales latitas de frijoles cobraron su cuota y el estómago protestó airadamente (literalmente).
Hoy fui a comprar una tarjeta de teléfono en esa tienda china de siempre. Mientras hacía fila vi un manjar que tenía literalmente años d eno probar: tamarindos. ¡Sí, tamarindos! No eran frescos, sino bolitas dulces de tamarindo, igualitas a esas que venden junto a las biznagas y otros dulces típicos fuera de casi toda catedral y templo parroquial en México. La diferencia es que estas bolitas venían higiénicamente empacadas. No resistí la tentación y por módicos 79 centavos de euro salí con 1 bolsita de estos manjares. No he comido siquiera la reglamentaria dosis de 100 gramos y ya la atmósfera está cargaada, mis ojos lagrimean y me da miedo abrir la puerta por si pasa algún vecino y el hornazo lo asesina. Nuevamente pruebo que el estómago ya se desajustó.... Espero poder dormir y que no muera asfixiado esta noche.... GULP! (pero que ricos están los tamarindos!!!)
*Para los no-mexicanos: nuestro himno nacional dice "mas si osare un extraño enemigo/ profanar con su planta tu suelo / piensa ¡Oh Patria!....". Por eso en México ese extraño enemigo es conocido como masiosare, pero como no sabemos de alguien que así se llame, Moctezuma se desquita parejo con los extranjeros.
Es famosa la pena que espera a todo "masiosare"* con nuestra comida: Moctezuma cobra su cuota. Pero por experiencia propia y lo que me han contado, a los mexicanos que llevamos tiempo fuera de casa y que no hemos mantenido acostumbrada a la tripa a los rigores de la comida, Moctezuma también se la cobra con nosotros. No es que haya ido a México de contrabando, pero esas ocasionales latitas de frijoles cobraron su cuota y el estómago protestó airadamente (literalmente).
Hoy fui a comprar una tarjeta de teléfono en esa tienda china de siempre. Mientras hacía fila vi un manjar que tenía literalmente años d eno probar: tamarindos. ¡Sí, tamarindos! No eran frescos, sino bolitas dulces de tamarindo, igualitas a esas que venden junto a las biznagas y otros dulces típicos fuera de casi toda catedral y templo parroquial en México. La diferencia es que estas bolitas venían higiénicamente empacadas. No resistí la tentación y por módicos 79 centavos de euro salí con 1 bolsita de estos manjares. No he comido siquiera la reglamentaria dosis de 100 gramos y ya la atmósfera está cargaada, mis ojos lagrimean y me da miedo abrir la puerta por si pasa algún vecino y el hornazo lo asesina. Nuevamente pruebo que el estómago ya se desajustó.... Espero poder dormir y que no muera asfixiado esta noche.... GULP! (pero que ricos están los tamarindos!!!)
*Para los no-mexicanos: nuestro himno nacional dice "mas si osare un extraño enemigo/ profanar con su planta tu suelo / piensa ¡Oh Patria!....". Por eso en México ese extraño enemigo es conocido como masiosare, pero como no sabemos de alguien que así se llame, Moctezuma se desquita parejo con los extranjeros.

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