Barcelona
Aprovechando el viaje a Zaragoza, Denia y yo decidimos escaparnos a Barcelona. La idea original era que yo fuera de Zaragoza a Barcelona sólo por el fin de semana. Denia volaría de Stansted el viernes y regresaría el domingo por la noche. Al final de cuentas, regresamos juntos el domingo con Ryanair desde Girona.Barcelona siempre tiene un encanto muy especial. Además del sabor tan especial que da el Barrio Gótico, hay verdaderas joyas de la arquitectura moderna. Gaudí era, sin lugar a dudas, un verdadero genio. Lo que logró con Parc Guell y la Casa Milá es poco comparado con La Sagrada Familia. No creo que alguna postal o fotografía transmita lo que es estar allí. La magnitud de la obra no se puede dimensionar si no se ve cómo se bifurcan una y otra vez todas las columnas dentro de la Catedral y después de ver en el sótano la maqueta que empleó Gaudí para calcular las cargas en la estructura. Sí. Gaudí era un genio. Y no olviden que el diseño todo esto cuando aún no existían las calculadoras.
También aprovechamos para ver a Claudia Vidrio, una amiga de Cruz Roja que actualmente vive cerca de Barcelona con su marido. Es siempre agradable poder volver a saludar a los amigos. Especialmente después de varios años de no verles. Claudia y su amor canino (por lo que ama a sus perros, no por la película) no han cambiado. Lo que mejor lo describe es una anécdota que me platicaron de ella…Al ir por carriles centrales del periférico, Claudia vio en el camellón a un perrito seriamente lastimado. En lugar de ignorarlo, a Claudia le afloró ese “amor perro” y ese instinto aventurero que todo paramédico tiene. Al más puro estilo chilango, se salió del Periférico apenas pudo, regresó varios kilómetros por calles secundarias hasta la primer entrada a los carriles centrales y reingresó. Eso solamente para poder detenerse y rescatar al can. Desafortunadamente el veterinario diagnosticó lesiones gravísimas y tuvieron que poner a dormir al pobre animal… Pero Claudia por lo menos intentó salvar al perrito.

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