Unos se arriesga, a otros les da envidia...
...y otros solamente miramos. En Osna el frio está de campeonato. No es de sorprender porque nos cayó la misma onda gélida que a los rusos y polacos. En varios días no hemos pasado de los -3 grados. Lo bueno es que ha estado el cielo despejado y, aunque sea con tanto frío, prefiero un día soleado a uno gris y nublado.
Hace rato vi algo que a algunos les dará envidia (¿verdad, Sofía?), para los que lo hacían es un riesgo y otros simplemente observamos. Camino de regreso del supermercado hay un laguito más grande y un poco más profundo que el que está frente a las residencias donde vivo (apenas tendrá medio metro). Lo interesante fue ver que, cuando iba al supermercado, unas niñas caminaban en el hielo, probando si estaba lo suficentemente fuerte para soportarlas (y si se caían vaya que les iba a ir mal, mojándose hasta la cintura en agua a casi 0 grados). Esto no es ran raro en realidad, se ve bastante seguido apenas empiezan a congelarse los lagos. Lo fuerte fue al regreso. Las mismas niñas ya habían comprobado que el hielo era sólido y aprovecharon para ¡¡¡PATINAR!!!
Yo mejor regresé a casa, preparé una sopita y continué haciendo lo que tanto tiempo me ha llevado y que, espero, ahora sí termine: escanear y retocar digitalmente todas las fotos que he tomado desde hace 2 años (cuando vino Sofía sólo me faltaban 30, ahora, incluyendo los que he hecho después que vino, sólo faltan 20 rollos, más el retoque de otros 10).
Hace rato vi algo que a algunos les dará envidia (¿verdad, Sofía?), para los que lo hacían es un riesgo y otros simplemente observamos. Camino de regreso del supermercado hay un laguito más grande y un poco más profundo que el que está frente a las residencias donde vivo (apenas tendrá medio metro). Lo interesante fue ver que, cuando iba al supermercado, unas niñas caminaban en el hielo, probando si estaba lo suficentemente fuerte para soportarlas (y si se caían vaya que les iba a ir mal, mojándose hasta la cintura en agua a casi 0 grados). Esto no es ran raro en realidad, se ve bastante seguido apenas empiezan a congelarse los lagos. Lo fuerte fue al regreso. Las mismas niñas ya habían comprobado que el hielo era sólido y aprovecharon para ¡¡¡PATINAR!!!
Yo mejor regresé a casa, preparé una sopita y continué haciendo lo que tanto tiempo me ha llevado y que, espero, ahora sí termine: escanear y retocar digitalmente todas las fotos que he tomado desde hace 2 años (cuando vino Sofía sólo me faltaban 30, ahora, incluyendo los que he hecho después que vino, sólo faltan 20 rollos, más el retoque de otros 10).

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