Visita de Pepe (Parte 3: Amsterdam)
Amsterdam no queda realmente lejos de Osna. En tren son apenas 3 horas pero, gracias a que la famosa Bahncard no es válida fuera de Alemania, el boleto redondo de tren ronda los 85 Euros (honestamente me sale más barato ir a Londres en avión).
La ventaja de tener el auto a la mano es que, entre 2 personas, pagamos apenas 35 euros cada uno para ir y venir, estacionamiento incluido.
Como Pepe no conocía Amsterdam, decidimos darnos una escapada. Esta fue mi tercer visita a la ciudad. En esta ocasión, cosa rara, hacía mucho sol (pero la temperatura apenas si pasó de los 3 grados). La ciudad es realmente hermosa, y, sin que me lo tomen a mal, hasta el distrito de la luz roja se ve distinto cuando hay sol (seamos honestos, aunque esta zona este llena de vitrinas y "coffee shops", no deja de ser un atractivo turístico, ya que te permite ver una cara mas de los holandeses: lo liberales que son respecto a ciertos temas).
Tambien aprovechamos para ir a Costers, una de las fábricas de diamantes que hay en Amsterdam. Lo interesante de estos recorridos, es que uno puede conocer del proceso de tallado de brillantes y aprecia uno mucho mas lo elaborado de ese trabajo. Por ejemplo, ¿sabían que si ponen un pedacito cúbico de una botella de vidrio (de 1 mm por lado), medio asoleado y lleno de tierra, y lo comparan con un diamante en bruto, la diferencia para alguien que no sabe de diamantes es practicamente nula? ¿O que los discos usados para tallar diamantes giran a 3200 revoluciones por minuto y estan cubiertos de polvo de diamante y aceite de oliva?
Lo más interesante fue despues ver el final del proceso. Vimos un par de diamantes y nos mostraron la diferencia que hay entre el tamaño de las imperfecciones que tienen, su brillo y su color (y comprendí mejor que "size does not matter").
Después de recorrer la ciudad, comimos en un restaurante tailandés. Lo interesante en esta ocasión, es que iba acompaniado de un "experto" que vivió en Bangkok varios meses, asi que bien podría decirme si la comida era realmente del país o solo una mala copia como lo son la mayoria de los restaurantes de comida "mexicana" en este lado del charco.
En reciprocidad a nuestra visita a Pireus, esta vez yo no elegí mi comida y dejé que mi gurú fuera quien eligiera.
La ventaja de tener el auto a la mano es que, entre 2 personas, pagamos apenas 35 euros cada uno para ir y venir, estacionamiento incluido.
Como Pepe no conocía Amsterdam, decidimos darnos una escapada. Esta fue mi tercer visita a la ciudad. En esta ocasión, cosa rara, hacía mucho sol (pero la temperatura apenas si pasó de los 3 grados). La ciudad es realmente hermosa, y, sin que me lo tomen a mal, hasta el distrito de la luz roja se ve distinto cuando hay sol (seamos honestos, aunque esta zona este llena de vitrinas y "coffee shops", no deja de ser un atractivo turístico, ya que te permite ver una cara mas de los holandeses: lo liberales que son respecto a ciertos temas).
Tambien aprovechamos para ir a Costers, una de las fábricas de diamantes que hay en Amsterdam. Lo interesante de estos recorridos, es que uno puede conocer del proceso de tallado de brillantes y aprecia uno mucho mas lo elaborado de ese trabajo. Por ejemplo, ¿sabían que si ponen un pedacito cúbico de una botella de vidrio (de 1 mm por lado), medio asoleado y lleno de tierra, y lo comparan con un diamante en bruto, la diferencia para alguien que no sabe de diamantes es practicamente nula? ¿O que los discos usados para tallar diamantes giran a 3200 revoluciones por minuto y estan cubiertos de polvo de diamante y aceite de oliva?
Lo más interesante fue despues ver el final del proceso. Vimos un par de diamantes y nos mostraron la diferencia que hay entre el tamaño de las imperfecciones que tienen, su brillo y su color (y comprendí mejor que "size does not matter").
Después de recorrer la ciudad, comimos en un restaurante tailandés. Lo interesante en esta ocasión, es que iba acompaniado de un "experto" que vivió en Bangkok varios meses, asi que bien podría decirme si la comida era realmente del país o solo una mala copia como lo son la mayoria de los restaurantes de comida "mexicana" en este lado del charco.
En reciprocidad a nuestra visita a Pireus, esta vez yo no elegí mi comida y dejé que mi gurú fuera quien eligiera.

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