Guanajuato
No podíamos dejar de aprovechar la oportunidad y darnos una vuelta a Guanajuato. La ciudad simplemente no pierde su belleza y, después de 3 años fuera de México, se vuelve aún más interesante.Creo que fue precisamente en Guanajuato donde empezó mi choque cultural. Aclaro, no es que haya llegado muy "europeizado". Me refiero a que no es lo mismo estar siempre en el bosque a salirse de él un buen tiempo para regresar a él y darse cuenta uno cómo es. No voy a abundar en detalles aquí, para eso he dedicado un post especial…. Pero volvamos a Guanajuato.
Antes siempre veía a Guanajuato como un lugar interesante, pero nada sobresaliente. Honestamente, viviendo tan cerca, dejas de apreciar la belleza. Pero no fue sino hasta ahora que realmente dimensioné la riqueza arquitectónica de la ciudad.
También hay que reconocer que la oferta turística ha mejorado. Ahora te ofrecen un tour en camioneta que te lleva a muchas de las atracciones que están fuera del centro de Guanajuato. Eso significa que ya no hay que andar buscando estacionamiento ni andar manejando en las subidas y bajadas de la ciudad. Uno llega al lugar indicado y es a uno al que llevan a ver El Pípila, La Valenciana (el templo y la mina), el museo de las momias, el Jardín Embajadoras, la Presa de la Olla y la Casa de las Leyendas. Sobra decir que aprovechamos la oportunidad del tour.
Si acaso mi única queja es el servicio en el restaurante en la Plazuela de San Fernando. Apenas pedí la cuenta y pareciera que dije "quítenme platos ya". En un momento, literalmente, andaban quitándonos el plato cuando aún teníamos el bocado en la boca y el tenedor en la mano. Señores meseros: a veces uno pide la cuenta para poder irse lo más rápido posible esperando lo mínimo entre que uno acaba y uno se va.

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