
En este viaje pudimos ver un poco más de Praga que en mi viaje anterior. Creo que algo que ha influido es el hecho que hemos estaríamos 24 horas más, además que, al ya conocer la ciudad, pude orientarme más rápido para ir directo a lo que queríamos ver. Sería perder el tiempo detenerme a narrar de la ciudad lo ya narrado, pero debo decirles que para una buena comida, volvimos a un conocido restaurante: el Mucha. No puedo compararlo con el Kalicha, ya que éste es más estilo Pub y el Mucha es mucho más elegante, pero en ambos pude ordenar el mismo platillo y en ambos, la comida era excelente (al igual que el precio).

Ayer fuimos al Castillo y, entre las cosas recorrimos el "callejoncillo dorado" (mi guía está en alemán y llaman a esta zona "goldenes Gässchen"). Hago un breve paréntesis para comentar que, por ser aún feriado navideño, el acceso era gratuito a todos los museos del castillo. Volviendo al tema. Esta callecita tiene casitas muy peculiares y coloridas, pero, además, hay un museo de armas medievales. Lo mejor es que uno puede tener la oportunidad de disparar una ballesta a un blanco a 10 metros de distancia. Tuve 5 disparos, acerté 3, de los cuales los 3 estuvieron muy cerca del centro. Creo que no me fue mal.
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