¡Todo al revés!
Como les platicaba hace unos días, ya llegó mi licencia provisional. Mientras estaba en Basingstoke, Denia solicitó cambios a la póliza del seguro de su auto, de modo que si yo lo manejara también estuviera cubierto.
Este fin de semana decidimos darnos una escapada de compras a un centro comercial en Cambridge del cual habíamos escuchado hablar, pero que no conocíamos. No hay mucho que decir al respecto, salvo que es pequeño y hay pocas tiendas.
Lo importante fue que ahora me tocó a mí manejar.
Si nunca han manejado en países donde se conduce por la izquierda, prepárense para sus primeras horas de aclimatación. La verdad es que uno da por sentadas muchas cosas, pero hasta que uno lo vive, se da cuenta que no todo es tan fácil:
- En las calles de doble sentido, te acostumbras a cuidarte de los autos a tu izquierda. Ahora de repente aparecen todos a tu derecha y más cerca de lo que tu cerebro espera. La adrenalina tiende a subir algo.
- Al querer estacionarte y querer voltear para atras para no "espejear", te volteas por la derecha y te tomas del asiento del copiloto para apoyarte. Ahora, si volteas por la derecha, te embarras en la ventanilla (me pasó 2 veces).
- La mano izquierda no es tan hábil para hacer los cambios de velocidad. Hacerlos en glorieta es aún más retador, sobretodo porque se deben señalar con las direccionales en todo momento si permaneces en la glorieta o si vas a salir de ella.
- Al querer voltear al retrovisor puedes preguntarte si es que te lo robaron. ¡No! El retrovisor está del lado derecho (con razón sentía que hasta parte del toldo había desaparecido del lado derecho.
Este fin de semana decidimos darnos una escapada de compras a un centro comercial en Cambridge del cual habíamos escuchado hablar, pero que no conocíamos. No hay mucho que decir al respecto, salvo que es pequeño y hay pocas tiendas.
Lo importante fue que ahora me tocó a mí manejar.
Si nunca han manejado en países donde se conduce por la izquierda, prepárense para sus primeras horas de aclimatación. La verdad es que uno da por sentadas muchas cosas, pero hasta que uno lo vive, se da cuenta que no todo es tan fácil:
- En las calles de doble sentido, te acostumbras a cuidarte de los autos a tu izquierda. Ahora de repente aparecen todos a tu derecha y más cerca de lo que tu cerebro espera. La adrenalina tiende a subir algo.
- Al querer estacionarte y querer voltear para atras para no "espejear", te volteas por la derecha y te tomas del asiento del copiloto para apoyarte. Ahora, si volteas por la derecha, te embarras en la ventanilla (me pasó 2 veces).
- La mano izquierda no es tan hábil para hacer los cambios de velocidad. Hacerlos en glorieta es aún más retador, sobretodo porque se deben señalar con las direccionales en todo momento si permaneces en la glorieta o si vas a salir de ella.
- Al querer voltear al retrovisor puedes preguntarte si es que te lo robaron. ¡No! El retrovisor está del lado derecho (con razón sentía que hasta parte del toldo había desaparecido del lado derecho.

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