Reviviendo el pasado
Hace exactamente 90 años inició la batalla del Somme. En la Primera Guerra Mundial, la estrategia de Trincheras mantenía el frente de batalla prácticamente congelado. Ninguno de los contendientes lograba ganar terreno y el número de bajas era elevadísimo. Para romper el “impasse”, los aliados decidieron lanzar una ofensiva a gran escala. Para ello escarbaron túneles secretos por debajo de la línea del frente, y colocaron explosivos por debajo de las trincheras alemanas. Justo a la medianoche del 1 de julio de 1916, la artillería aliada empezó a disparar indiscriminadamente contra los alemanes, buscando que éstos buscaran refugio en las trincheras. Más de 1.6 millones de disparos fueron hechos antes que detonaran las cargas subterráneas. El resultado fue un cráter de enormes dimensiones y muchísimos soldados alemanes muertos.
El frente alemán estaba roto. La ofensiva de la infantería inició, pero los alemanes decidieron contraatacar y, ante la mala estimación de los aliados respecto a la fuerza militar alemana y la obstinación del alto mando de ambos bandos, la batalla se prolongó más de 4 meses.
El resultado fue un desastre desde toda perspectiva: los alemanes empezaron a usar armas químicas (gas mostaza), los aliados apenas y ganaron unos cuantos kilómetros de terreno y la pérdida de vidas humanas de ambos bandos fueron impresionantes (695,000 alemanes, 195,000 franceses y más de 390,000 británicos).
En estos días ha salido bastante en las noticias un reportaje de soldados ingleses que, como parte de un proyecto de historiadores, están recreando la marcha de los soldados que lucharon en la Batalla del Somme. Para ello están usando equipo, uniformes y técnicas de la época.
Si se trata de recrear eventos históricos, creo que los mexicanos deberíamos empezar pronto. Algunos lectores posiblemente me van a criticar (creo que la traducción del término aplicable en inglés es más adecuado: flamear).
Si el domingo gana el Peje, creo estaremos en la inmejorable posición de hacer algo similar:
“Podremos repetir los métodos de distribución que tenían los aztecas para llevarle a Moctezuma pescado fresco.”
Beneficio: con ese entrenamiento, los etípes y kenianos nos harán los mandados en los Juegos Olímpicos de Londres (aunque los leones no perseguirían a nuestros atletas, correr de Veracruz al DF es toda una odisea).
Causa para esta recreación histórica: si gana el Peje, no habrán en México ni tráileres ni autos para poder traer el pescado desde el golfo.
El frente alemán estaba roto. La ofensiva de la infantería inició, pero los alemanes decidieron contraatacar y, ante la mala estimación de los aliados respecto a la fuerza militar alemana y la obstinación del alto mando de ambos bandos, la batalla se prolongó más de 4 meses.
El resultado fue un desastre desde toda perspectiva: los alemanes empezaron a usar armas químicas (gas mostaza), los aliados apenas y ganaron unos cuantos kilómetros de terreno y la pérdida de vidas humanas de ambos bandos fueron impresionantes (695,000 alemanes, 195,000 franceses y más de 390,000 británicos).
En estos días ha salido bastante en las noticias un reportaje de soldados ingleses que, como parte de un proyecto de historiadores, están recreando la marcha de los soldados que lucharon en la Batalla del Somme. Para ello están usando equipo, uniformes y técnicas de la época.
Si se trata de recrear eventos históricos, creo que los mexicanos deberíamos empezar pronto. Algunos lectores posiblemente me van a criticar (creo que la traducción del término aplicable en inglés es más adecuado: flamear).
Si el domingo gana el Peje, creo estaremos en la inmejorable posición de hacer algo similar:
“Podremos repetir los métodos de distribución que tenían los aztecas para llevarle a Moctezuma pescado fresco.”
Beneficio: con ese entrenamiento, los etípes y kenianos nos harán los mandados en los Juegos Olímpicos de Londres (aunque los leones no perseguirían a nuestros atletas, correr de Veracruz al DF es toda una odisea).
Causa para esta recreación histórica: si gana el Peje, no habrán en México ni tráileres ni autos para poder traer el pescado desde el golfo.

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